El tramo bajista de ayer a última hora del S&P tiene cinco ondas. Hay que ver la evolución de esta tarde para comprobar si es un parte del proceso correctivo, pero cinco ondas son suficientes y la profundidad alcanzada también para que la corrección haya alcanzado fondo.
Es algo que hay que tener en cuenta.
Se acaba la sesión sin que consiga salir del triángulo. Otros indices como el Ibex han derivado la estructura en onda plana pero a fin de cuentas lo que reflejan todos los gráficos es indecisión. No parece que la corrección esté acabada y dadas las figuras puede completarse con un rápido movimiento a la baja que marque bien el final de onda.
El 14 ya está aquí, así, sin más, a la vuelta de doce uvas. Abrazos, felicitaciones, un par de brindis y página nueva. Otra fórmula más con la que mantener la ilusión de control, una parcelación del ahora continuo siempre cambiante y desconocido.
Cuando muda el año me invade la misma sensación que el día que me anunciaron “ya eres mayor de edad, un adulto” Me observé en el espejo y pensé “pues me veo igual que ayer”
La realidad es una convención, algo de lo que nos convencemos o nos convencen y que aceptamos como tal durante un tiempo variable pero indefectiblemente perecedero.
Jamás he sido capaz de localizar en un gráfico sin fechas donde se encuentra la transición entre dos años, pero es costumbre realizar previsiones, ponerle un encabezado a la nueva página, cumplamos con el rito.
Los bancos de inversión contarán que las Bolsas van a revalorizarse un 10 % aproximadamente. Este clásico no merece comentarios.
Los economistas afirmarán que el crecimiento se fortalecerá este año pero nos advertirán de media docena de riesgos pendientes o en incubación.
Los analistas técnicos indicarán un nivel de resistencia y otro de soporte y añadirán que si se rompe el primero subirá hasta tal y si lo hace el segundo bajará hasta cual. Visión escalera, a rayas.
Los políticos sintetizarán: ¡mejor! Lo suyo es vender ilusiones.
Los osos proclamarán un crack inminente y los optimistas un mercado al alza secular.
Los más sesudos ofrecerán el cóctel de moda donde no faltarán ingredientes como el PER, los beneficios, la rentabilidad por dividendo, la deuda, los tipos de interés, las encuestas de sentimiento, algunas estadísticas y varias instantáneas de antepasados que se parecen a la criatura recién nacida.
“No hay nada nuevo bajo el sol” dice el Eclesiastés.
El mercado encontrará un techo intermedio entre finales de enero y la primera quincena de febrero, puntos de referencia el 3.212 de Eurostock o algo más, el 9.750 del Dax o algo más, el 10.500-11.000 para el Ibex, entre el 1875 y 1.910 para el S&P y el 6.900 o algo más para el Footsie.
A partir de ahí el año viene correctivo, no será un año bajista puro sino con presión vendedora persistente pero controlada. En algún momento se alcanzarán precios un 20% por debajo de los máximos. En la parte final se iniciará la recuperación.
Año de barbecho, descanso en preparación de los años 15 y 16 que serán alcistas.
Esta es mi previsión, métanla en el cajón con el resto y hagan lo que quieran, no tiene demasiado importancia, como tampoco lo tendrá si es acertada, ya lo he comprobado durante varias décadas. Al fin y al cabo sólo vemos lo que queremos ver. La realidad es individual y cuando lleguen las próximas uvas tendrá tantas interpretaciones y justificaciones como participantes.
Suerte de cualquier forma.
Que el mundo camina hacia una moneda o algún sistema de pago electrónico no tiene vuelta de hoja, la propia dinámica de la sociedad actual lo exige, celeridad y comodidad en las transacciones son la parte positiva, lo hemos visto en la Bolsa y en otros muchos ámbitos durante los últimos años. Tendencia que se refuerza por el interés del "poder" en facilitar un sistema que pueda ser absolutamente controlado y un sistema digital lo sería hasta en el último de sus movimientos. Tiene ventajas, es indudable. Pero también esconde grandes peligros. Por un lado el control sobre los movimientos de dinero sería total, en principio muy útil para evitar actividades delictivas pero llevado al extremo puede implicar un control sobre los ciudadanos normales y un uso abusivo o retorcido de dicha información. Por otro lado sería una moneda virtual que no tendría contraprestación física alguna y que por tanto no podrá guardarse en cartera, bolsillo o caja fuerte con el componente de inseguridad que ello conlleva. Un peligro más es que el sistema monetario sería totalmente dependiente de la electricidad y la informática, lo que acarrea dos nuevos problemas, el primero que las empresas que controlen dichos sistemas serán todopoderosas y ya saben, poder total, corrupción total, y el segundo que una sistema así sería totalmente vulnerable a un fallo generalizado eléctrico- informático que puede ser causado de muchas maneras, desde un pulso mágnetico, hasta una erupción solar, pasando por ciberataques. De película, pero absolutamente cierto.








