Ayer conocimos que el volumen negociado en la bolsa española habÃa descendido un 30% durante el mes de enero. Se levantaron voces echando la culpa de ello a la prohibición de cortos, las autoridades señalaron que es una medida temporal y que será removida aunque aún no se dan las condiciones para ello. Ya van siete meses. Pero no parece que esa sea la verdadera causa, al otro lado del Atlántico informaron que los volúmenes contratados durante los meses de diciembre y enero eran los más bajos desde...1.999. Nyse presentó unas cifras de enero muy bajas, con un descenso paulatino año tras año, concretamente un 60% menos de lo que se negoció en enero del 2.008. El mercado está dejando de ser lo que era, estimulado por inyecciones de liquidez que cada vez surten menos efecto y que desandan todo lo avanzado en cuanto se acaba el dinero fresco, y mareados por sofisticados programas informáticos que zarandean el mercado buscando el último dólar o euro, los pocos inversores que quedan se van retirando hastiados de tanta artificialidad e inconsistencia.
Con esta fragilidad estructural las bolsas siguieron avanzando, aunque el S&P no consiguió superar los máximos anteriores en 1.333, los Ãndices europeos, los principales, sà lo hicieron aprovechando la lateralidad americana para estrechar distancias, pues sus estructuras gráficas van retrasadas en el rebote.
Estamos a falta de la onda alcista final en Wall Street, el 1.333 debe ser superado, por cuanto y en cuanto tiempo es lo queda por dilucidar. Acabamos de empezar febrero y parece que hay cuerda para semanas. El solomillo del rebote ya está vendido, pelar los huesos llevará su tiempo.
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