No hay ningún problema sobre la mesa que no estuviera ahà desde hace meses. Ni la insolvencia griega, ni la situación de los periféricos, ni el techo de la deuda americana, pueden coger a nadie por sorpresa. Los inversores no han querido hacer caso de las muchas señales que mandaban los mercados y apenas hace un par de sesiones los analistas no hablaban más que de mercados alcistas y rotura de máximos. Pero bastó una gota de agua más para que el vaso se desbordará y el sentimiento girara. El lobo está aquà y es muy real.
Lo único que ha cambiado realmente es que hemos visto a un Bernanke cabizbajo lamentándose de que sus actuaciones no hayan dado el fruto esperado en el crecimiento económico ni en el empleo, sus medidas eran financieras y el resultado ha sido financiero, lo único que ha conseguido es subir el precio de algunos activos, pero como hemos visto estos dÃas eso puede esfumarse en un corto espacio de tiempo. No sé si contarÃa con una bajada de las bolsas de cierta entidad para tener la excusa y promover nuevos estÃmulos, tiene lógica, si es asÃ, la situación no hará más que agravarse. El proceso no puede ser otro que ajustarse a la realidad y empezar a eliminar deuda y apalancamiento. Por el mundo corren 280 billones de dólares en productos derivados, que hay que ir deshaciendo por duro que sea y por mucho tiempo que lleve, la alternativa es el caos.
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