Haber vivido un ciclo desde su inicio ofrece la misma perspectiva que conocer a una persona desde la infancia. Se comprende mucho mejor cual es su esencia y a qué se deben las transformaciones que van produciéndose en las distintas etapas de desarrollo. Eso no impide que en algún momento pueda sorprendernos su conducta pero siempre se tendrá ventaja a la hora de valorar sus reacciones.
He subido un gráfico de la Bolsa española desde su creación. Un desarrollo técnico impecable por encima de cualquiera de los muchos acontecimientos que se han sucedido. El poder de las ondas, Elliott y Fibonacci, que subyacen en cualquier estructura dinámica, en la formación de una galaxia, la geometrÃa de una flor o la concha de un caracol.
Sobre el gráfico he marcado el ciclo tal y como lo sentÃ, ya saben que prefiero sentir las ondas y después ponerles nombre.
Durante el desarrollo alcista del ciclo (1.982-2.007) mi actitud fue simple, esperar a sentir el suelo y hacer cartera, esperar a sentir el techo y deshacerla. A medida que se desarrollaba cada vez fue más fácil predecir la duración y el objetivo aproximado para la onda en curso. Al final lo más difÃcil resultaba tener paciencia y nervios templados hasta alcanzar el momento adecuado. La quinta onda fue la más difÃcil siendo la más previsible, por la sencilla razón de que actuar tarde podÃa implicar graves consecuencias, no es lo mismo errar en una onda intermedia que en la final. Aquà no hay segunda oportunidad. Tanto es asà que alguno de los valores que tenÃa en cartera ha pasado a mejor vida y de hecho salà con bastante antelación.
Sobre el gráfico he señalado con flechas verdes los puntos donde sentà el suelo y con rojas aquellos en los que sentà el techo. Tres entradas y tres salidas en 25 años que supusieron rentabilidades asombrosas. No hay más secreto. La primera entrada fue en el 84, cuando llegué, el suelo habÃa sido en el 82. Estuve en el momento oportuno, podrÃa decirse que fue la suerte del principiante. La primera salida fue fallida, aún me faltaba experiencia cuando se produjo el crack del 87, a inicios de octubre estaba incómodo y desbordado por la buena marcha, planeé la salida pero antes de que la ejecutará sobrevino el movimiento más rápido que haya visto, 26% en un dÃa, un contratiempo que me costó la pérdida de dos años, salà en los máximos, pero con la onda B del 89. Como no hay mal que por bien no venga me sirvió para redoblar mi esfuerzo e investigar más, creo que fue en esos años cuando estudié tantos gráficos que empezó a introducirse en mi inconsciente la figura del murciélago que no plasmarÃa hasta el 95. También fue la época en que le comuniqué a mi familia que iba a dedicarme a la Bolsa. Lo aceptaron bien, hoy soy consciente del esfuerzo de asimilación que debieron hacer al escuchar aquello después de haber costeado los diez años de estudio que supusieron licenciarme en Ciencias de la Información y Derecho.
Cuando llegó la onda tres tenÃa el tacto de un pianista, es mi mejor trofeo, la atrapé de arriba abajo sin dejarme un tramo. Me pasé todo el verano del 92 avisando a mis conocidos y relatándoselo a los profesionales que conocÃa. Sólo un par de personas me escucharon, era el mejor indicio de que iba a funcionar.
En el 96 un amigo de mi mujer, hoy mÃo también, que tenÃa conocimiento de mi trayectoria se puso en contacto conmigo para que gestionará los activos de su empresa. Eso fue lo que me trajo de Madrid a Valencia por unos meses y todavÃa estoy aquÃ. De este encuentro surgió Eurovalencia un fondo que estuvo a la cabeza de rentabilidad en España y entre los más rentables a nivel internacional hasta el verano del 98. Un año agridulce. Dulce por la buena marcha del fondo, porque deshice la cartera en el pico y porque demostró la validez de mi figura con un murciélago impecable en el nivel 11.000. Agrio porque actuaciones de terceras personas complicaron la situación durante mis vacaciones. Es más difÃcil lidiar con las personas que con los mercados. Abandoné el fondo, algo que no hubiese hecho al dÃa de hoy. La experiencia es un grado, ahora soy más comprensivo con los errores sean de quien sean.
El murciélago provocó una onda A muy rápida hasta el 6.800 y una B impresionante hasta el 13.000 que no me engañó, de hecho me proporcionó la mejor operación a la baja que he realizado, pero sà lo hizo a muchos analistas y hay quien aún permanece equivocado hoy considerando en sus recuentos los máximos del 2.000 como una onda impulsiva que sólo lo fue en los Ãndices tecnológicos. Asà lo sentà y asà se deduce de estos gráficos. Lo explico detenidamente porque el futuro depende de esto. Tomar el pico de ciclo en el 2.000 o en el 2.007 es el ser o no ser de cualquier hipótesis. Es muy posible que los Ãndices directores estén repitiendo ahora en onda cuatro de grado mayor, lo que sucedió del 98 al 2.003 en la onda cuatro de grado menor. Cinco años entonces, quince ahora, pero idéntica estructura. Veamos.
He subido varios gráficos para apreciar el efecto con claridad, si lo ven en Ãndices sectoriales: construcción, eléctricas, bancos, etc. Se aprecia aún mejor.
Los dos primeros corresponde al Ãndice suizo y al belga, sin componentes tecnológicos, en el primero se ve la B del 2.000 perfectamente en el segundo ni se aprecia.
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Los siguientes son del Dow y el Dax, este con una fuerte ponderación de Deutsche Telekom que llegó a 120 (hoy 10) y aquel con peso tecnológico relativo. Aquà la onda B ya es fuerte.
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Los dos últimos son del Eurostock y el Cac. En el francés, la ponderación del France Telecom, que alcanzó los 240 (hoy en 8) dispara la onda de forma que parece impulsiva, pero es una B asombrosa provocada por un hecho puntual.
El del Eurostock es aún más sorprendente, la ponderación de todas las grandes telecos europeas lanza una B tan alta que ni siquiera la onda quinta consigue igualarla, lo que también pasa en el Cac.
Todas estas ondas, en todos los Ãndices, fueron corregidas posteriormente en su totalidad y más, descubriendo su carácter de onda no impulsivo.
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Tener claro que el techo general se produjo en el 2.007 tiene importantes consecuencias:
- El suelo del 2.009 es insuficiente desde el punto de vista temporal para una alza de décadas.
- Explica que los suelos que se produjeron durante el 2.012 en muchos Ãndices son la onda A de la corrección
- Anuncia que los Ãndices que hicieron mÃnimos en el 2.009 pueden hacer un fractal mayor del periodo 1.998-2.003 con una onda B de similares caracterÃsticas que podrÃa superar igual que entonces los máximos anteriores en un 50% y seguir siendo una onda B.
Si la tecnologÃa pudo conseguir ondas B de ese tamaño no serÃa extraño que la actuación de los bancos centrales pudiera producir el mismo efecto e incluso más.
Dada su extensión seguiré con la exposición en próximas entradas. Entonces veremos como el gráfico del Dax actual tiene la clave para este planteamiento.
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