La prohibición de cortos nos está haciendo perder oportunidades claras en los Ãndices europeos, y en el hotel de los osos, el Dax,el único abierto, no hay forma de conseguir habitación a buen precio. Al bund lo vemos caro para largos y demasiado vivo para cortos. El euro-dólar está lateral sin recorrido claro y las materias primas marean la perdiz sin acabar de definirse. Sólo cortos en Telefónica, que se escapó por un pelo, y los Ãndices americanos nos quedan como espacio de trabajo. Hay que tener paciencia y esperar precios seguros en una u otra dirección. Tomar posiciones en tierra de nadie da dolor de cabeza y pocos beneficios.
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