Cuando Wall Street y la City entran el pánico al enfrentarse con las soluciones que está ideando Eurolandia
Recordemos que en realidad lo que enloquece a Wall Street y a la City, son las enseñanzas que están dando los dirigentes y los pueblos de Eurolandia durante estos tres años de crisis y de las soluciones ineficaces que se han aportado. La naturaleza de Eurolandia crea un espacio de discusión sin equivalente en el seno de las élites y de la opinión pública estadounidense y británica. Lo cual molesta a Wall Street y a la City, quienes sistemáticamente procuran matar este espacio de discusión ya tratando de envolverlo en el pánico con sus anuncios de fin del Euro, por ejemplo; ya considerándolo una pérdida de tiempo por evidencia de la ineficacia de Eurolandia, la ineptitud para resolver la crisis. Lo que es el colmo teniendo en cuenta la completa parálisis que afecta a Washington.
Sin embargo, este espacio de discusión les permite a los Eurolandeses avanzar camino de una solución sostenible de la crisis actual. Este espacio de discusión es parte integrante de la construcción europea donde visiones contradictorias de los métodos y soluciones se enfrentan para, en última instancia, ponerse de acuerdo en un compromiso (es asà como lo prueban las muy importantes decisiones tomadas desde mayo de 2010). Se amplÃa asà el debate a una multitud de actores, venidos de 17 diferentes paÃses, varias instituciones comunitarias, y se arraiga los debates en diecisiete opiniones públicas (21). Entonces, de esa confrontación de ideas es que brota la luz: respecto a la confrontación brutal de las ideas, el filósofo griego Heráclito decÃa, hace 2 500 años, « a los algunos los designa como dioses, a los otros, como hombres; a los unos los hace esclavos, a los otros, libres ». Los ciudadanos de Eurolandia niegan que esta crisis los transforme en esclavos y es para esto que los debates intra-europeos actuales son necesarios y útiles. En tres años, entre 2008 y 2011, estos permitieron particularmente dos cosas esenciales para el futuro:
. volvieron a lanzar la integración europea en torno a Eurolandia y la colocaron en camino de una integración acelerada. Nuestro equipo anticipa una fuerte reactivación de la Europa polÃtica a partir de fines de 2012 (análogo a la de los años 1984-1985) particularmente con un tratado de integración polÃtica de Eurolandia que será sometido a un referéndum trans-Eurolandia en 2015 (22).
. permitieron el progresivo surgimiento de dos ideas simples pero muy fuertes: salvar los bancos privados no sirve, absolutamente, para resolver la crisis y es necesario que los mercados (es decir esencialmente los grandes operadores financieros de Wall Street y la City) asuman Ãntegramente sus riesgos, ahora sin garantÃa por parte de los Estados. Hoy, estas dos ideas están en el corazón del debate eurolandés, tanto en la opinión pública como en las élites y ganan cada dÃa más terreno. Es esto lo que provoca el miedo a Wall Street y la City y a los grandes operadores financieros privados. Esta es la mecha ya consumida que va a activar la fusión implosiva de los activos financieros mundiales durante el cuarto semestre (desde luego en el contexto dominante de la recesión estadounidense y de la incapacidad de reducir sus déficit públicos). Si los mercados comienzan a anticipar un descuento del 50% de los tÃtulos griegos o españoles, es porque perciben claramente la dirección que toman los acontecimientos en Eurolandia. Para el LEAP/E2020, no hay dudas que las mentes están maduras, en toda Eurolandia, para que los acreedores privados hagan una contribución del 50%, incluso más, para resolver los futuros problemas de la deuda pública. Para los bancos europeos, sin duda alguna, es un problema; pero será administrado para garantizar los ahorros. Los accionistas deberán asumir plenamente su responsabilidad: por otra parte ¡es el fundamento del capitalismo!
Wall Street y la City, y sus vÃnculos mediáticos, querrÃan desesperadamente que este debate no tuviera lugar, que se cerrara por el pánico, que los gobernantes estuvieran obligados a escuchar a sus « expertos » que les aseguran que el único medio es continuar recapitalizando los bancos, inundándoles de liquidez (23)… como es el caso en Washington y Londres. Dos paÃses donde estos mismos establecimientos financieros son los amos de los gobiernos.
Por otra parte el combate que hace furor en torno del BCE, como lo habÃamos mencionado en un GEAB precedente, es el nombramiento de Mario Draghi, antiguo de Goldman Sachs; la dimisión de Jurgend Stark (24),… resalta los intentos de poner a Francfort bajo el control de Londres y Washington. Pero, están condenados por anticipado por el mismo hecho de este espacio abierto, estructuralmente inscrito en la construcción europea, donde las discusiones están alimentadas por el fracaso de las polÃticas de 2008 y la irrupción creciente de las opiniones públicas en el debate. « Qui va piano va sano e qui va sano va lontano » (25) dicen los italianos. Esta crisis es de una amplitud histórica como lo venimos recordando desde febrero de 2006.
Las medidas que hay que tomar para atravesarla mejor y salir más fuerte (hombres libres y no esclavos, volviendo a Heráclito) exigen serios y profundos debates (26)… requieren tiempo. Y el tiempo que se toman los Eurolandeses es dinero perdido por los mercados, lo cual explica sus temores. El LEAP/E2020 cree desde luego que es necesario también actuar y destacamos desde mayo de 2010 que las acciones emprendidas en Eurolandia eran de una amplitud sin precedentes en la historia europea reciente. Consideramos se debe dar tiempo para que el segundo plan de ayuda a Grecia se aplique. Por lo demás, sabemos también que los dirigentes actuales están en su mayorÃa al « limite » y que hay que esperar hasta mediado de 2012 para asistir a un nuevo y vigoroso impulso a la integración de Eurolandia (27).
Mientras tanto, con 340 mil millardos de USD que es necesario encontrar en 2012 (28) para refinanciar los bancos europeos y estadounidenses van a continuar matándose tratando de mantener la situación pre-crisis que les aseguraba un apoyo ilimitado de los bancos centrales. En Eurolandia, corren el peligro de tener una muy mala sorpresa.