El oro parece estar conformado un gran triángulo, actualmente en su onda D. Si en tres o cuatro semanas le vemos volverse a la zona 1.700 o algo menos y después girarse al alza y romperlo, podría producirse un movimiento al alza parabólico. Esto cuadra con el recuento de las Bolsas e indicaría que los problemas serios están a la vuelta de la esquina. O bien implicaría la necesidad de refugio ante un colapso financiero, o una emisión de moneda descomunal que nos llevase a la hiperinflación. En realidad estas son las dos alternativas que les quedan a los políticos. Aceptar una depresión deflacionaria y que caiga el que tenga que caer, o inundar el planeta de papelitos provocando una devaluación real del dinero en curso y desatando un proceso inflacionista.