El Dax se ha convertido en una verdadera cueva donde hibernan los osos. La cotización sigue pegada a los mínimos por esta razón. Durante dos o tres jornadas, a medida que se acercaba el final de la prohibición de cortos vimos al índice germano demostrar fuerza relativa respecto al resto de índices adelantando la conclusión de la prohibición, pero cuando quedó claro que Francia, España, Italia y Bélgica iban a ampliar el plazo, los bajistas volvieron a la carga y llegó a desplomarse un 4% en pocos minutos. Algún día se restablecerá el equilibrio y más de un oso saldrá dañado pero mientras sigan produciéndose estas injustas políticas, lo seguirá pasando mal. La última onda de rebote fue más corta que en el resto de índices y la bajada posterior más profunda. Esperamos a etiquetar la última parte del recuento por lo especial del comportamiento, hasta que estemos seguros que tenemos finalizada la cuarta o la quinta onda.