Las piezas encajan

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Ago 17 General público

Después de unas vacaciones es oportuno volver a echar un vistazo a la situación con mayor perspectiva.

El hecho más relevante de las pasadas sesiones es la fortaleza relativa de los índices europeos más atrasados respecto a los directores. Hace un mes el Ibex transitaba 400 puntos por debajo del Dax, hoy lo sobrepasa en esa misma cifra, o dicho de otra forma el índice español ha recuperado un 10% al alemán en un plazo muy breve.

No es un hecho local, italianos , franceses,.. el Eurostock como media europea, apuntan la misma tendencia. Esta dinámica es una pieza que encaja perfectamente en el planteamiento que he descrito innumerables veces de onda cuatro de superciclo y que pueden ver en anteriores entradas.

Refresco lo esencial:

2.007 techo de onda tres con carácter general, a partir de ahí se inicia una gran onda cuatro que se caracteriza por el desacoplamiento entre índices y acciones, muy habitual en este tipo de ondas, especialmente cuando la estructura es de gran duración, 15 años como hipótesis inicial, onda A (2.007-2.012), onda B (2.012-2.017) y onda C (2.017-2.022).

Este es el ciclo ortodoxo que marca el Ibex y la mayoría de índices europeos así como otros grandes índices a nivel mundial. Distinto es el caso para los índices USA que experimentaron una caída tan profunda en el periodo 2.007-2.009 que sobrepasaron los mínimos de la onda cuatro anterior que era el objetivo para todo el movimiento correctivo. Las otras dos excepciones son el Footsie, una mezcla de USA y Europa, y el Dax que ha sido el gran beneficiado de la crisis europea.

De cualquier forma ya he explicado sus gráficos y encajan con los del ciclo ortodoxo con la diferencia fundamental de que su onda B está siendo mucho más fuerte y se adentrará de largo en terreno de máximos, también normal para una onda cuatro que mantiene una gran inercia alcista tras 32 años de subida.

El mercado actual está dirigido por las manos fuertes, que son sólidas y pacientes, lo contrario que los mercados capitaneados por las masas de pequeños inversores que son tan eufóricos como inestables.

Este hecho se observa muy bien en la rotación de activos y marca el punto donde nos encontramos ahora.

Las manos fuertes buscan calidad y seguridad, pero sobre todo buen precio, por esta razón los índices USA, el Dax y el Footsie han alcanzado nuevos máximos históricos, pero llegados a estos niveles hay que buscar alternativas y arriesgar parte de lo ganado. Lo mismo ha sucedido con los bonos y los metales preciosos por lo que para encontrar recorridos que merezcan la pena hay que buscarlos sacrificando en parte la calidad y la seguridad, no hay otro remedio, el precio manda. Esta es la baza que ha entrado en juego desde el año pasado y favorece al resto de índices europeos.

En este desarrollo hay que tener presente un parámetro que repito siempre, en una onda cuatro hay que elegir valores con timing adecuado más que índices. Una onda contra tendencia puede tener un gran recorrido, pero nunca será como una onda alcista de grandes revalorizaciones generales, sin embargo en una onda cuatro se pueden encontrar valores tan castigados que una reacción media puede representar ganancias superiores a las de una tendencia alcista de índices. Un rebote en onda cuatro es como una olla de agua puesta a hervir, lenta pero con burbujas brotando en todo momento, hasta que se alcanza el punto en que comienza la evaporación.

El ejemplo de Gamesa, al que califique el verano pasado como la oportunidad del ciclo, es paradigmático, 600% de revalorización en un año y todavía no alcanza el 20% del valor que tenía en el 2.007. Estas oportunidades son especiales, pero otras de menor tamaño, en condiciones similares, hay al menos un centenar entre los valores europeos, en este primer año de rebote hemos visto muchos valores que arrancan espontáneamente con cualquier excusa (el hecho fundamental es el precio) y se revalorizan en unas semanas 30, 50 o 70% demostrando que tienen tanto recorrido, siendo meros rebotes, que no se mira precio. Está dinámica seguirá en los próximos años y si se sabe entrar en el valor caliente y abandonarlo para saltar a otro que se calienta el resultado puede ser espectacular.

En el momento actual hay cansancio en los índices más adelantados, correcciones de pequeño calado a las que los índices más atrasados no prestan gran atención, lo que va contribuyendo a paliar desequilibrios que habían llegado demasiado lejos. Septiembre y octubre son meses propicios para correcciones y es posible que este año veamos alguna de buen calado pero no creo que vayan a estropear la nota final del 2.013 que será buena como suele suceder con los años 3. Más problemático se presenta el 2.014 que debe ser correctivo, onda intermedia dentro del rebote total hasta el 2.017.

El hecho de que los análisis más pesimistas sigan anunciando un inmediato techo de mercado (llevan así años) al mismo tiempo que los más optimistas vean los inicios de un nuevo ciclo alcista, es coherente con la psicología del tramo B de una onda cuatro.

En próximas entradas buscaremos estrategias y valores para la dinámica planteada.

Finalizo con dos llamadas de atención, en primer lugar, la necesidad de diversificar el patrimonio entre un buen número de valores, pues a pesar del razonamiento anterior estamos hablando de valores en situación comprometida que cuando la resuelven o mejoran se convierten en grandes negocios, pero que cuando no lo consiguen acaban fuera de la olla. Y en segundo lugar, no perder de vista que aún falta la onda C de cuatro y que, cuando llegue, puede ser muy dura. Llegar a ese momento con recursos para actuar es la gran oportunidad, por lejana que esté. Moderación pues, esto no es una tendencia alcista, aunque presente grandes oportunidades.

 

 

 

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