Hombres contra máquinas

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Agustín López
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Ene 23 Artículo

Quizá usted sea de los que piensa que el mercado de valores está iniciando una tendencia alcista ¿Es así? Puede que sus gráficos le indiquen que los mínimos del 2.009 fueron suficientes y por tanto un suelo de mercado, puede que opine que todo mal está descontado, que los Gobiernos no dejarán caer las Bolsas, que los Bancos Centrales inyectarán el dinero que haga falta, puede creerlo por que observa un exceso de pesimismo, por contrary market opinión, por razones técnicas, por un sistema infalible que ha encontrado o por los razonamientos de algún afamado gurú. Añada los motivos que quiera a esta lista, la casuística es inagotable.

Si piensa de esta forma es porque no lleva el tiempo suficiente en el mercado o porque aún no ha entendido las reglas del juego.

La Bolsa son ciclos, cosechas de agricultor, el terreno se abona, se riega, se trata y se espera a que llegue el clima adecuado, brotan hojas, luego flores y finalmente frutos que engordan día a día hasta alcanzar el punto de recolección, después vuelta a empezar. Debe tener claro como funciona y quienes son los agricultores y quienes los frutos, porque de ello depende que usted coseche o sea cosechado.

Si alberga la idea romántica de que los mercados son un lugar donde las empresas buscan financiación, debe cambiar su óptica, los mercados son un negocio, el “negocio” en realidad. Allí es donde va a desembocar la riqueza real y donde es recolectada por los sujetos mejor preparados y poderosos del planeta.

No hay ciclo alcista sin la participación de las masas, estás son los frutos a recolectar, cuando una gran mayoría de individuos tienen unos ingresos seguros, sin deudas o de pequeña dimensión, se empieza a generar ahorro lentamente, riqueza sobrante, excedentes de una coyuntura económica favorable que, poco a poco y por fases van llegando al mercado de valores, el fruto engorda y los agricultores están satisfechos, se echa más agua (liquidez) más abono (mensajes de optimismo) y se prepara la recolección. El leviatán financiero se apodera entonces de la riqueza real y la hace retroceder de nuevo, pone la cosecha a buen recaudo y espera que el proceso se reinicie.

La inconsciencia de los cosechados y la experiencia que nunca puede transmitirse a la generación posterior hace que el ciclo se repita indefinidamente.

La pregunta clave es pues ¿dónde está el inversor de a pie? Pues según los últimos datos desaparecido, peor aún, desapareciendo, desde el año 2.000 su participación va en descenso, llegando a niveles de los años 80. No es de extrañar y no es necesaria ninguna estadística oficial. Mire a su alrededor, el que no está en paro, está temiendo estarlo, el que no está asfixiado por una hipoteca, hace malabarismos para llegar a fin de mes, y esta vez la situación es extensible a muchas empresas y Estados ¿cree de verdad que estamos iniciando un ciclo alcista?

¿Quién está ahora en el mercado? Los profesionales (no tienen más remedio) las instituciones (son la base del mercado) los traders, los especuladores y alguna que otra fruta que escapó a la anterior recolección.

¿Qué se puede esperar entonces del mercado? Vueltas y más vueltas hasta que llegue el momento final. El momento final es un suelo profundo, siempre más profundo de lo que se espera. Los agricultores hacen una limpieza total de los arboles justo antes de que se reúnan las condiciones necesarias para que empiece el ciclo de crecimiento. Generalmente es un momento en que los participantes se quedan asombrados, con la boca abierta, nunca imaginaron que podrían ver esos precios, se sobrecogen y dudan, el temor les atenaza. Son los síntomas de que el momento ha llegado. Aún está lejos.

¿Y entonces qué hacer ahora?

Los mercados abren todos los días, y no pueden más que subir o bajar, así que siempre hay oportunidad de negocio, al alza o a la baja. Ahora bien, hay que ser consciente de que en las circunstancias actuales, ganar es laborioso y que los recorridos siempre son limitados con giros constantes. Debe saber que el pastel a repartir es pequeño y que andan tras él los participantes más avezados. Es más, si alguna vez ha habido un momento complejo es este, la tecnología ha cambiado el procedimiento, lo positivo es que ahora usted puede informarse, comprar o vender cualquier activo desde el ordenador de su vivienda o despacho, o desde su teléfono móvil, lo negativo es que también ha permitido a los agricultores cuidar sus tierras sin moverse de sus casas. Sus nuevas cosechadoras son carísimos y sofisticados programas informáticos que contienen las técnicas matemáticas más avanzadas, toda la información disponible en el mercado, pautas psicológicas, figuras técnicas que utilizan los inversores, indicadores, estadísticas y cualquier elemento imaginable que contribuya a zarandear el mercado exprimiendo hasta el último dólar o euro posible. Hay más, a estas máquinas no les traicionan las emociones porque no las tienen, no cobran bonus ni son ascendidas, no soportan la responsabilidad ni temen ser despedidas, no se cansan, ni se despistan, ni se impacientan, ni se angustian, no incurren jamás los errores que usted suele cometer ¿ha jugado usted al ajedrez con un buen programa en el máximo nivel?

Considere además que los agricultores tienen pólizas de cobertura para casos de fuerza mayor, nunca pierden, si no hay cosecha se les indemniza por el bien del sistema.

¿Se puede ganar dinero entonces en este mercado? Sí, según las estadísticas hay un 10% que lo consigue y de este diez un 2% que lo hace de forma constante ¿Y cual es el secreto?

Dicen que un especulador desesperado acudió con esta pregunta a un monasterio remoto y un sereno mojen zen le contestó: “comprar barato y vender caro”

Y ahora dirá usted ¿y cómo se yo cuando algo está barato o caro? Pues a través del sistema más antiguo y recomendado por los sabios de toda época: conózcase a sí mismo. En realidad cuando usted compite con el mercado no hace otra cosa que competir contra usted mismo.

Para empezar olvídese de su cabeza, por mucho que usted discurra, investigue, se informe o cualquier otra actividad racional que realice no alcanzará en toda su vida lo que el ordenador puede hacer en un unos minutos. Su diálogo mental constante no hará más que agotarle y confundirle, le provocará un torrente de emociones continuas que acabarán con su dinero, su tiempo y su salud.

Tenga en cuanta sin embargo que si nosotros los fabricamos, debemos atesorar algo que ellos no tienen, precisamente eso que le hace a usted tan vulnerable, sus emociones, son la llave de la puerta. Albergamos un gran potencial creador e imaginativo, una especie de sexto sentido que cuando se sabe escuchar nos indica en toda ocasión si estamos actuando correctamente. Lo que llamamos intuición, voz interior o como quiera denominarle, tan denostada por las corrientes racionalistas, es una especie de conexión con un vasto conocimiento inconsciente que aún no podemos explicar pero que funciona. Domine pues las técnicas, acumule la información estrictamente necesaria y después olvídese de todo y escúchese así mismo. La sabiduría emocional no utiliza palabras, si su acción es correcta estará relajado, dormirá bien, disfrutará de una conversación y estará en el momento presente, si es errónea no le pasará la comida, no encontrará una postura cómoda en la que sentarse, dormirá superficialmente o irá de aquí para allá con cara de zombi. Los síntomas pueden ser muchos y muy personales, descúbralos. Quizá lo que le digan es que usted no nació para esto o quizá le ayuden a acceder a otros aspectos de usted mismo que nunca había sospechado, siempre saldrá ganando cuando conozca como funciona su mecanismo interior.

Unas pautas simples. Hasta que el mercado se ponga más transitable, ocurrirá aunque parezca mentira, limite su apalancamiento, sea exigente con el precio, no crea en las tendencias, por tanto no compré cuando se rebasen resistencias ni se ponga corto cuando cedan soportes, no se impaciente cuando la posición vaya en contra, póngase un stop mental pero no se lo enseñe a las máquinas, en los laterales abra largos siempre por debajo de donde salió y cortos por encima, se pueden cosechar grandes pérdidas o ganancias sin que el mercados se mueva del sitio, está estrategia le pondrá en el lado bueno. Si no es posible espere hasta estar seguro. No persiga las noticias. Tenga en cuenta que todo movimiento al alza acabará revirtiéndose hasta que llegué momento final. No esté demasiado tiempo viendo como se exprimen los mismos precios en su ordenador, acabará hipnotizado e incapaz de imaginar otro escenario. Busque recorridos suficientes y si no los encuentra olvídese hasta que surja la oportunidad.

El mercado acaba “sintiéndose” tarde o temprano, si no percibe nada no haga nada. Consiga distinguir las sensaciones de los deseos.

Su única ventaja es su pequeño tamaño, su capacidad de maniobrar rápidamente, si usted es hábil podrá entrar en el huerto coger la fruta y salir con ella, podrá hacerlo varias veces antes de que la pesada maquinaria del agricultor haya conseguido moverse, no podrán evitarlo y ya cuenta con ello. El problema es que por definición sólo puede hacerlo una minoría, de lo contrario el mercado no sería lo que es. Debe actuar pues de forma opuesta a como lo haga la mayoría, entonces estará en ese 10%, quizá en el 2% de la cima. Si no se cree capaz mejor que espere a los buenos tiempos, entonces hay barra libre y la única dificultad estriba en salir del local antes de que cierren las puertas.

 

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